Nut Creatives. La extraña pareja

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Ellos son Alex, diseñador de producto, mobiliario e interiorismo y Jon, licenciado en Biología y especialista en temas ambientales. No hace mucho decidieron embarcarse juntos en un proyecto de diseño cargado de valores y sentido común. Tal y como ellos mismos dicen en su web, “Nut es una nuez, una semilla, el embrión de algo con vida y que crece. Algo bello tanto en su forma como en su contenido. Un elemento natural símbolo de desarrollo, de esencia y síntesis. Bajo esa premisa nace Nutcreatives, con la intención de que los valores asociados a esta nuez se reflejen en cada uno de nuestros trabajos”.

1. Contadnos un poco de vuestra historia: ¿cómo os conocisteis y qué os llevó a trabajar juntos?

J. Durante muchos años fuimos al mismo colegio y al mismo instituto, pero no fue hasta la universidad cuando nos acordamos el uno del otro. Yo tenía una idea para participar en un concurso de diseño, pero no tenía el conocimiento ni las herramientas para llevarla a cabo. Contacté con Alex, hubo buena química, nos seleccionaron el proyecto y continuamos trabajando juntos.

A. Fue muy curioso recibir un e-mail de Jon para participar juntos en un concurso de diseño. Siendo él biólogo, no terminaba de ubicar en qué consistiría la cosa (y desde luego la colaboración fue muy enriquecedora desde el primer día).


Banco Relaja

2. Un día decidís apuntaros a unos talleres organizados en Canarias y de ahí nace espontáneamente “Relaja”, vuestro proyecto más premiado y más sonado. Adelante, ¡queremos saberlo todo!

A. El Campus Guía suponía convivir durante dos semanas con gente de disciplinas muy variadas haciendo propuestas para el desarrollo local en la zona del Norte de Gran Canaria desde ámbitos como el diseño, el arte, la comunicación, etc. Fue un entorno donde, además de trabajar muchísimo, conseguimos pasarlo realmente bien y conocer gente fantástica.
Este entorno además fue clave para desarrollar Relaja –un sistema de mobiliario de producción local hecho con mármol reciclado- ya que, en el mismo pueblo donde hacíamos el Workshops, disponían de residuos de mármoles y granitos generados, era necesario crear herramientas que dieran trabajo a la gente joven, el ayuntamiento de Guía necesitaba amueblar nuevas zonas verdes, etc.
A medida que avanzábamos con la recogida de datos, el proyecto casi se hacía solo. Se podría decir que nosotros nos dedicamos a crear un todo lo más coherente posible con las necesidades que debía cubrir el proyecto, casi cocinando un plato con los diferentes ingredientes, y el resultado fue importante para nosotros.

J. El Campus Guía supuso un punto de inflexión en nuestra incipiente carrera profesional. Con Relaja supimos que éramos capaces de trabajar juntos y que nuestra manera de comprender los objetos era aceptada por la gran mayoría. Creo que a partir de esa experiencia vital empezamos a tomarnos en serio.

3. Parece realmente el proyecto perfecto, sostenible al 100%. Sin embargo, sabemos que ha sido ardua tarea encontrar interesados. ¿Cómo puede ser?

A. Relaja se sale de los canales habituales de venta de mobiliario urbano que vienen existiendo en la actualidad. Un comercial que visitase ayuntamientos con un catálogo de productos cerrados y con stock disponible no seria muy coherente con Relaja, así que hemos tenido que desarrollar también una forma diferente de comunicarlo y de venderlo.
Nosotros ofrecemos a los ayuntamientos un sistema -más que un objeto concreto- ya que, cuando a una administración le interesa Relaja, nosotros buscamos la empresa generadora de residuos de mármol en su misma zona y gestionamos la producción con los talleres locales (e incluso escuelas-taller si es posible, para que Relaja sirva como herramienta de aprendizaje de jóvenes con problemas de inserción laboral). Así, además de tener mobiliario urbano de calidad, la inversión municipal genera beneficios directamente en su propia población.
Salirse de los canales de venta habituales, aunque sea para ofrecer algo mejor, siempre es complicado, por eso encontrar un ayuntamiento que apostase por Relaja ha sido difícil.

4. ¿Cómo se hace un proyecto sostenible de principio a fin?¿Cuál es vuestro proceso creativo?

J. Nuestro proceso creativo empieza con el estudio de todo cuanto acontece alrededor del objeto que queremos diseñar. Nos gusta crear sistemas –más que objetos- y, para ello, debemos tener en cuenta el contexto en el que vamos a trabajar, qué materiales van a ser los idóneos, qué tipo de empresa los va a producir, qué va a pasar cuando el producto ya no sirva…

A. No creemos demasiado en la inspiración divina, sino que como comenta Jon, nuestros proyectos surgen de pensar, analizar y criticar hasta la saciedad absolutamente todo.

5. Si tuvierais que fichar a alguien nuevo en el equipo, ¿cuál sería una cualidad imprescindible?

J. Lo esencial es encontrar a alguien que encaje con nuestra filosofía de trabajo y con el que sea fácil comunicarnos. En muchas ocasiones, las decisiones que tomamos se dan de manera natural, sin forzarlas. A través del diálogo y la reflexión conjunta, acabamos llegando a la solución más coherente para resolver el breafing dado. Si tuviéramos que fichar a alguien nuevo en el equipo, debería ser una persona complementaria a nosotros, que aportara a ese diálogo y ayudara a mejorar el resultado final.


Bones

6. Otro de vuestros trabajos que nos llama la atención es el proyecto de señalización del patrimonio cultural de Roses. Un proyecto que combina miradores estratégicamente construidos con puntos informativos en código QR. ¿Cuál fue el planteamiento que os propusieron para su desarrollo y cómo llegasteis a concretarlo así?

A. Pues el planteamiento fue totalmente abierto, cosa que no deja de ser una dificultad y un reto a partes iguales. El encargo del ayuntamiento era señalizar su patrimonio, tanto lo tangible como lo intangible. Es decir, para ellos era tan importante destacar un dolmen prehistórico como una tradición o una costumbre. A partir de ahí la libertad de trabajo, el “cómo”, ya quedaba en nuestras manos.
El primer paso fue empaparse del patrimonio, recorrer Roses de arriba a abajo acompañados del equipo de Tics i Paisatge –los que desarrollaron el concepto de señalética que se aplicó en Roses, que utilizaba la tecnología QR conectada a una wikipedia realizada por los ciudadanos de Roses-, de las arqueólogas municipales, de la gente de Cultura, etc.

Al conocer el territorio, empezamos a dar forma al proyecto, buscando intervenir en puntos concretos que permitieran a los visitantes comprender mejor lo que estaban viendo, y siendo a la vez muy sutiles con el paisaje.

J. El desarrollo de este proyecto fue todo un reto porque se nos pedía “educar la mirada de aquél que visita Roses” con nuestros objetos, es decir, crear un sistema de señalización que no fuera intrusivo en el paisaje y que su uso fuera intuitivo. Para ello, utilizamos materiales resistentes que se comportan como materias vivas, modificando sus colores con el paso del tiempo, formas sutiles y modulares, e intentamos revalorizar antiguas técnicas tradicionales en desuso, como la construcción en “piedra seca”.

7. ¿Hay algún material que sea vuestro predilecto? ¿Por qué?

J. No, no tenemos preferencias en cuanto a materiales. Miramos mucho cuán sostenibles son los materiales y los procesos con los que trabajamos y eso significa que, para cada situación y proyecto, en cada caso en concreto, existirán unos materiales que serán más adecuados que otros. Dependerá del lugar donde estemos, de la procedencia de la materia prima, de para qué van a servir, de cuánto tienen que durar, de si va a necesitar mantenimiento, de qué va a pasar cuando ya no sean útiles… Son muchas variables las que manejamos para optar por un material o por otro.

8. Parece que tenéis muy claro lo que queréis y que sois gente de principios bien asentados. ¿Os lleva esto a trabajar con personas que comparten vuestros ideales o es más difícil de lo que parece?

J. Nos gusta trabajar con personas con las que, al final del día, te apetezca tomar una cerveza en la terraza de un bar. Y eso no es fácil. Significa que nos encanta colaborar con gente con la que compartimos nuestra manera de ver el mundo, o de la que podemos aprender o con la que, simplemente, nos sentimos a gusto. En el mundo empresarial no es fácil topar con esas personas, pero al final nos acabamos encontrando.

A. Nuestro objetivo es dedicarnos a proyectos que nos motiven, y para ello, sin duda, estos proyectos tienen que ser afines a nuestra manera de hacer. Así que, aunque esto cierre un poco el abanico de posibles clientes/colaboradores, pensamos que siempre es mejor trabajar con gente con la que te sientas a gusto.

9. ¿En que andáis metidos últimamente?

J. En estos momentos estamos intentando consolidar nuestro estudio a nivel empresarial. Hemos sido seleccionados en un par de programas de soporte a emprendedores que nos están ayudando a mejorar aquellos puntos en los que andamos más flojos.
También estamos colaborando en un proyecto de arquitectura sostenible –unas casas modulares energéticamente autónomas- para el que desarrollamos toda la gama de mobiliario de interior. La premisa es que se apliquen todas las estrategias de ecodiseño necesarias para que los muebles tengan un impacto ambiental lo menor posible.

A. Además, justo ahora hemos terminado la primera fase de colaboración con Grisverd, una empresa de mobiliario urbano que comparte nuestros valores y que produce de forma local. De momento el resultado está siendo muy positivo, ya que el producto parece que está arrancando con buen pie en el mercado y con la crítica (el banco Nuu ha sido seleccionado para la fase final de los premios Delta de diseño industrial, los más importantes a nivel español)

10.¿Alguna pregunta que no os hayamos hecho y que os apetezca contestar?

J. Me gusta que NO hayáis preguntado por nuestra manera de trabajar. Pese a formaciones distintas, no nos repartimos las tareas en función de nuestro background académico. Somos muy complementarios y desarrollamos el proceso de diseño de manera conjunta, mezclando y confrontando nuestros puntos de vista desde el principio hasta el fin. A veces resulta un tanto complicado hacer ver que lo enriquecedor de un equipo donde se dan diferentes disciplinas no se da cuando se delegan las partes de un proyecto según el grado de conocimiento sobre el tema y luego se ponen en común, sino que se fundamenta en la transdisciplinariedad, en lo que aporta cada uno de los miembros independientemente de su historial.

A. Suscribo totalmente lo que ha dicho Jon.
Además, otro aspecto que habitualmente tenemos que defender y que para nosotros es importantísimo, es que si en general el diseño es percibido con una cierta etiqueta de “maquillaje”, de encarecer objetos dejándolos simplemente un poco más bonitos, nosotros tenemos el problema de que aún vamos un paso más allá. No sólo defendemos que el diseño es una parte estructural del proceso de creación de los objetos que los hace mejores –y no sólo hablamos sólo de estéticamente mejores-, sino que para nosotros es una herramienta que puede aportar mejoras a la sociedad –tanto desde el punto de vista ambiental como
económico-. Y no hay utopía por ningún sitio, cuanto más trabajamos más firmemente creemos en ello.

www.nutcreatives.com